Los Pactos de la Moncloa fueron los acuerdos firmados el 25 de octubre de 1977 entre el Gobierno de UCD, presidido por Adolfo Suárez, los principales partidos políticos con representación parlamentaria y las asociaciones empresariales y sindicales, con el objetivo de lograr la estabilización del proceso de transición al sistema democrático, así como adoptar una política económica que contuviera la galopante inflación que alcanzaba el 47%.
Los acuerdos
En el terreno político se acordó modificar las restricciones de la libertad de prensa, quedando prohibida la censura previa y dejando al poder judicial las decisiones sobre la misma; se modificó la legislación sobre secretos oficiales para permitir a la oposición el acceso a la información imprescindible para cumplir sus obligaciones parlamentarias; se aprobaron los derechos de reunión, de asociación política y la libertad de expresión mediante la propaganda, tipificando los delitos correspondientes por la violación de estos derechos; se creó el delito de tortura; se reconoció la asistencia letrada a los detenidos; se despenalizó el adulterio y el amancebamiento; se derogó la estructura del Movimiento Nacional, así como otras medidas sobre la restricción de la jurisdicción penal militar.
En materia económica se reconoció el despido libre para un máximo del 5 por 100 de las plantillas de las empresas, el derecho de asociación sindical, el límite de incremento de salarios se fijó en el 22% (inflación prevista para 1978), se estableció una contención de la masa monetaria y la devaluación de la peseta (fijando el valor real del mercado financiero) para contener la inflación; reforma de la administración tributaria ante el déficit público, así como medidas de control financiero a través del Gobierno y el Banco de España ante el riesgo de quiebras bancarias y la fuga de capitales al exterior.
Los firmantes fueron finalmente Adolfo Suárez en nombre del gobierno, Leopoldo Calvo Sotelo (por UCD), Felipe González (por el Partido Socialista Obrero Español), Santiago Carrillo (por el Partido Comunista de España), Manuel Fraga (por Alianza Popular, hoy Partido Popular), Enrique Tierno Galván (por el Partido Socialista Popular), Josep María Triginer (por el Partido Socialista de Cataluña), Joan Reventós (por Convergencia Socialista de Cataluña), Juan Ajuriaguerra (por el Partido Nacionalista Vasco) y Miquel Roca por Convergència i Unió. Manuel Fraga no suscribió el acuerdo político, pero sí el económico.
Los acuerdos fueron ratificados posteriormente en el Congreso y el Senado.
Un modelo a seguir
El aspecto más positivo de los Pactos de la Moncloa está, definitivamente, en el componente político. Los rituales simbólicos y ceremonias de reconciliación nacional (entre las que destaca el reconocimiento de la Monarquía) así como el consenso de la clase dirigente política respecto del proceso de democratización del país generaron un clima de confianza que repercutió favorablemente y facilitó el ingreso en la Comunidad Europea. Desde este aspecto constituyó una respuesta inteligente del Presidente Suárez para superar el retraso y engancharse al exitoso tren de la integración comunitaria. Modelos de consenso amplio que han sido adoptados posteriormente por países avanzados de Europa como Francia o Alemania, para superar situaciones de crisis política, económica o institucional.

|