"Si por algo hemos estado callados por tanto tiempo, no olviden que fue a la fuerza"
, como cantaba la inolvidable Bullonera, por la fuerza de nuestros propios errores como opción política pero, sobre todo, por el acoso y derribo al que estuvimos sometidos por el partido todopoderoso anclado en el poder hegemónico y déspota en un panorama político en el que, en contra del dicho popular, manos blancas sí que ofenden o molestan, dando por válido el principio ad usum de quien molesta cae y el que discrepa se va.

No es admisible que una obra pública se ejecute ajustada al presupuesto en manos de unos concejales de un socio de gobierno, mientras que en las propias el presupuesto se quede en la mitad y, en consecuencia, hay que duplicarlo o que los trámites para rehabilitar una casa, si se quiere que sean rápidos y no tener que esperar los largos plazos de la administración ordinaria, haya de ser con el consentimiento de adjudicar al firmante la propiedad del ático, algo tan usual que dio en que políticamente se conociera al responsable de la firma como "Mister áticos" y también como "Mister Ten" dada actividad bancaria pordioseando créditos para el Ayuntamiento al 10 %. Y han tenido que pasar 30 años para clamar al cielo con la especulación urbanística.

Hemos salido de la jaima en la que por tantos años hemos estado recluidos pero hoy hemos decidido salir de nuevo como los viejos rokeros que nunca mueren y lo hacemos con el mismo empuje y con la misma rasmia de entonces como hijos responsables del padre y gran piloto de la histórica transición democrática.

Venimos simplemente a trabajar, como uno más a arrimar el hombro al tajo, por seguir con el mismo grupos musical. No venimos con ansias de poder ni con las de echar en cara nada a nadie, simplemente, como liberales, reivindicar nuestro trabajo y nuestro papel en aquellos tiempos desgraciadamente olvidados por la avaricia política plasmada en la lucha política por destrozarse unos a otros rompiendo el consenso ejemplar y el poner punto y final a las contiendas pasadas.

Izquierdas y derechas, términos anacrónicos, han pasado por el gobierno del país y ambos por igual con el mismo criterio de fomentar un clientelismo político. En la Corte hay mesas francas para estómagos aventureros y en este país quien no se arrima la corte malvive, dicen textos de la picaresca barroca, los más brillantes del siglo de oro español y de la literatura española.

El fin político por excelencia es la consecución y conservación de poder político y para la consecución de ello no hay más que esparcir migajas de la mesa en las que se asienta. De ahí que hayamos llegado al punto en el que nos encontramos plagados de corruptelas, enchufismos y el criterio determinante de premiar la fidelidad y la afinidad ideológica antes que la capacidad y el mérito de las personas. Como ya denunciaba el grupo político parlamentario centrista en el 87, "la aparición camuflada de una Administración paralela formada por personas afines al partido del gobierno con fines de control y gestión y cuya consecuencia es le desprofesionalización de la Administración ". Un poder para el que el fin justifica los medios y no duda en untar con sus mercedes a cuantos considera que tienen un precio.

Nosotros no tenemos precio, como no lo tuvimos en su momento aunque lo tuviésemos que pagar por ser lo que éramos, que es lo mismo que vamos a ser por respeto y compromiso con nuestra concepción inicial. Con ello no pretendemos echar en cara nada a nadie. Como liberales podemos comprender las actitudes de cada uno, otra cosa es que seamos conscientes del rumbo que ha tomado el estado actual del país y la política que lo rige y hayamos de levantar la voz diciendo que por este camino vamos al carajo.

El partido político autodenominado socialista progresista de izquierdas, que ha monopolizado despóticamente el gobierno desde aquellos admirables e ilusionados años ha hecho de la afinidad ideológica y el clientelismo político el arma letal para acabar con ellos tratando de domesticar a una sociedad pujante e ilusionada que camina cabizbaja sometida a un control político sin rumbo ni ideas claras para hacer este país a la altura que por historia e identidad la corresponde, haciéndolo, además, un puzzle difícil de recomponer habida cuenta de que en lugar de dotar el sistema educativo de la idea de nación y patria común, dejó las competencias educativas en manos de las Comunidades y que cada una la organizara a su antojo, que estas sí se preocuparon por hacer su propia patria. Unos con la lengua, otros con esta y el país, otros, como respondían uno a uno todos aquellos l80 alumnos de un centro rural a punto de acabar la EGB a la pregunta qué vas a hacer cuando acabe el curso: "Yo esperar a cumplir los 16 años y apuntarme al paro".

Hace falta por ello una regeneración democrática en la política que nada tiene que ver con los estilos, talantes y gestión socialista pero sobre todo es preciso sacudir la modorra de las conciencias de la sociedad, autora de su propio destino en libertad para que levanten su mirada pegada al suelo cotidiano en busca de un aire nuevo que la lleve a recuperar el optimismo y la ilusión de aquellos primeros años, perdidos por el sometimiento y el gregarismo al que trata de llevarla el poder político y toda la propaganda afín.

Esta es la lucha del CDL y contra estos molinos de vientos arrasadores y bochornosos dirige sus lanzas, a pesar de ser sabedor que las dificultades son todas pues el poder hegemónico y totalitario que ejercen hasta en la Justicia mediatizada por el clientelismo político, poder constitucionalmente independiente y fundamento del Estado de Derecho. A esto venimos y con esta misión es nuestro compromiso político sin tratar de dar lecciones a nadie, simplemente diciendo que las cosas deben hacerse Como Deben Ser, tratando de elevar a la categoría de normal en política lo que es normal a nivel de sociedad.

Podría ponerse fin a este artículo reproduciendo algo más de las letras de las canciones del genial grupo musical aragonés citado al principio. He aquí alguna: " Ahora dicen que ya viene, ahora es casi democracia, ahora casi no nos mienten, ahora solo nos engañan. Pueden, incluso, afirmar que ha muerto la dictadura y aquí nos queda la duda de haberla enterrado mal. Despachan la libertad con receta y cuentagotas, no vayan a darnos toda y luego nos siente mal". La Bullonera. PUNTO


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